Esta semana he acabado estando más liada de lo que me esperaba. Entre la búsqueda de trabajo y la planificación de mi viaje a la Toscana la semana que viene, ¡no he parado!
El pasado martes quedé con Júlia, una simpática tarraconense que el año pasado se acabó convirtiendo en una de las mejores flatmates (junto con Blanca y, en cierto modo, Irene, que vivía en una residencia pero dormía tan a menudo en nuestra casa que era una más) que pude pedir el año pasado durante mi Erasmus. Quise hacerle un bizcocho para rememorar nuestras cenas Erasmus, en las que apretábamos 10 personas (y más) en nuestro humilde saloncito, y Blanca y yo nos las apañábamos con todo tipo de productos sacados de Aldi y nuestros instrumentos de cocina low-cost para preparar ricos postres y, como Júlia decía, "cocs" (bizcochos) para los cumpleaños. Sin embargo... ¡no me dio tiempo! Pero pensé que sería una buena receta para publicar aquí, en el blog, porque es un bizcocho delicioso y muy sencillo de hacer que seguro que os encantará, así que lo preparé ayer noche para podéroslo enseñar.
La receta la saqué del libro "Salvada por los pasteles" de Marian Keyes, del cual ya os hablé cuando compartí la receta de las riquísimas rock cakes. El puntazo de este esponjoso bizcocho se lo da la miel: en combinación con los frutos secos casa de maravilla, y además le da un sabor muy dulce y peculiar que a todo el mundo le suele encantar. Es un ingrediente que suelo usar mucho a la hora de hacer galletas también.
¿Empezamos con la receta?


